
Una parte importante de administrar nuestras finanzas consiste en ahorrar dinero; en separar cada mes una cantidad de nuestros ingresos y destinarlo a nuestra cuenta de ahorros. Pero esa cantidad no tiene por qué ser fija; simplemente debe ser aquella que eventualmente te va a permitir alcanzar una meta determinada.
No importa si ésta es a corto plazo (hacer un viaje a fin de año); a mediano plazo (comprarte el auto de tus sueños el próximo año); o bien a largo plazo (comprar una casa o pagar el college de tus hijos).
No importa cuánto decidas ahorrar, asegúrate cada mes de separar de cada cheque salarial una cantidad específica para tu cuenta de ahorros. Analiza primero muy bien tus ingresos y tus gastos, recorta aquí y allá para ver de qué cantidad puedes prescindir cada mes e invertir para que produzca más. Si tienes familia, éste es un proceso en el que debes hacerlos participar, pues en el hogar la economía y el ahorro es responsabilidad de todos. La cantidad que separes va a depender de los meses –o años– que te quedan para llegar a tu meta (o a la meta que se fije tu familia).
Una vez que hayas determinado el tiempo en el que quieres alcanzar tus metas, sepáralas en los tres tipos de los que hablamos anteriormente:
-A corto plazo - Aquí debes incluir las de cinco años o menos. Estas pueden ser cambiar de coche, renovar la cocina de tu casa, planear un viaje en familia antes de fin de año, etc.
-A plazo intermedio -Demorarías entre cinco y 10 años para alcanzarlas (por ejemplo, invertir para reunir el dinero de entrada (down payment) para comprar una casa.
-A largo plazo - Diez años o más (acumular los fondos para tu retiro, o el dinero que necesitarás en el 2017 para financiar la universidad de tu hijo).
Fuente: Tu voz en tu vida




